Las pérdidas y el duelo.

A medida que va transcurriendo nuestra vida, vamos sumando relaciones y otras van desapareciendo.

Tenemos pérdidas de familiares, amigos, pareja.

¿Pero qué ocurre cuando la persona no ha muerto?

¿Qué sucede cuando nos han dañado y abandonado?

¿Y cuándo sufrimos una separación o un divorcio? O cuando cortamos los lazos con alguien que no es compatible con nosotros y nos hace daño

Cualquier pérdida es un duelo y como tal hay que tratarlo.

El otro día tuve una paciente que vino al Centro porque no se encontraba bien. Bebía mucho y también fumaba.

Lo que pude ver hablando con ella es que estaba muy triste y con mucha ansiedad, pero hasta después de un rato no surgió el problema:

Había tenido varias relaciones de pareja en su vida pero la última de ellas la había marcado.

Lo había dado todo por esa persona, se había creado expectativas de que la relación se formalizaría de que llegarían a tener hijos.

En lugar de esto, el la abandonó.

A veces la Ira se disfraza de tristeza por carnaval.

En el duelo tenemos que lograr canalizar una serie de emociones que surgirán y que además es sano que surjan, como la pena, el enfado, la culpa, la tristeza, el miedo.

No todos experimentamos estas emociones por igual ni en la misma intensidad. Hay muchas personas a las que les cuesta experimentar la Ira y enfado, por ejemplo.

Si atascamos estas emociones quedan bloqueadas y surgirán, incluso en forma de enfermedad.

Si te encuentras en una situación parecida y no sabes cómo llevar las emociones que están surgiendo, si no sabes cómo avanzar en tu duelo, déjame tus datos.

Dios cierra puertas pero abre ventanas.