Psicólogo General Sanitario.

Hace tiempo me preguntaron  el motivo por el cual decidí dedicarme a la psicología ¿Qué es lo que me apasiona de ella? Era una cuestión más difícil de responder de lo que parece, sería como preguntarse a uno mismo porque nos gusta lo que nos gusta en nuestra vida.

Quizás la respuesta más rápida y fiable sería “me gusta porqué me hace feliz”, puede ser que la persona que me lea no lo sepa, pero los psicólogos somos muy aficionados a  hacer preguntas e indagar en los motivos, por lo tanto la respuesta, aunque cierta, me parecía breve e incompleta.

Para indagar un poco más en la respuesta intenté ver que patrón se escondía detrás de cada gran psicólogo que he conocido y me ha inspirado a lo largo de mi trayectoria (desde maestros a compañeros).

Al cabo de un tiempo caí en la cuenta, todos los grandes profesionales tienen un interés genuino por las personas, por el ser humano. Ese interés se traduce en querer conocer las vivencias, las emociones y los pensamientos que las personas experimentan en un momento dado, creo que poder ayudar a las personas a través de la comprensión de sus emociones y pensamientos nos enseña a los psicólogos la potencia de la naturaleza humana.

Entender a las personas nos ayuda a los psicólogos a entender esa potencia, esa fuerza de voluntad, ese fuego interior, ese espíritu que tenemos todos de transformación en nuestro ser, esa capacidad para luchar… Lo podemos llamar de muchas maneras diferentes, pero lo que está claro es que es algo maravilloso y único, la esencia misma de la vida. Por eso me apasiona mi trabajo, porque me pone en contacto con todo lo bueno que hay en la naturaleza humana y si puedo contribuir aunque sea solo un poquito en que esa fuerza de crecimiento se desarrolle, yo me siento realizado.

 

Ramon Ramírez Berengué, Psicólogo General Sanitario.